Author :
José Pablo Ortiz Partida
Category :

California y la lucha de sus comunidades entre sequías e inundaciones 

   

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Últimamente me han preguntado mucho si California sigue en sequía. Esta pregunta surgió recientemente con la medida de acumulación de nieve en California por parte del estado

Mi respuesta como defensor del Derecho Humano al Agua es que la sequía no terminará hasta que todas las personas tengan acceso a agua potable. Los impactos de la sequía no se experimentan de manera uniforme en el estado y tampoco la recuperación de sus impactos.

Mientras algunas regiones se recuperan rápido, comunidades de bajos ingresos e insuficiente representación política siguen enfrentando escasez y mala calidad de agua por meses o años después de las lluvias. Esta inequidad resalta la necesidad de gestionar agua de forma que priorice a las poblaciones más vulnerables para asegurar que todas las personas puedan beneficiarse de los esfuerzos del estado para cumplir con el Derecho Humano al Agua.

Mi respuesta como hidrólogo es que hay diferentes tipos de sequías a considerar. Si hablamos de la sequía meteorológica de California (basada únicamente en precipitación), diría que por ahora probablemente haya terminado pero la historia y el cambio climático nos dicen que los períodos secos volverán y este momento es solo un respiro para prepararnos. Referente a la sequía hidrológica (basada en el flujo de los ríos y la humedad del suelo), debemos ser cuidadosos al decidir si ya terminó, ya que casi el 45% de California sigue en estado anormalmente seco.

La respuesta con respecto a las sequías agrícolas y ecológicas es un poco más complicada, ya que tanto agricultores como ecologistas continúan abogando por que se asigne más agua a sus causas, lo que demuestra el suministro de agua actual y proyectado sigue siendo insuficiente. Además, incluso con la lluvia que hemos tenido, ha habido más de 100 reportes de pozos que se han secado desde principios de 2023 (Figura 1), lo que resalta que la sequía de las aguas subterráneas de California y la sequía socioeconómica ciertamente no han terminado.

Y mi respuesta como alguien involucrado en el análisis de políticas es que, desafortunadamente, en California, la sequía ya no es una cuestión de cuánta precipitación recibe el estado, sino de cuánta agua utiliza. A pesar de los esfuerzos de conservación voluntaria y obligatoria y de las tecnologías con uso de agua más eficientes, el uso total de agua en el estado prácticamente no ha cambiado desde 1960.

Figura 1. Se han reportado más de 100 pozos que se han secado desde principios de año. Esto representa un aumento del 40% para estas fechas comparado con el año pasado a pesar de las lluvias. Datos actuales en: https://mydrywatersupply.water.ca.gov/report/

La megasequía que ha afectado a California desde el año 2000 ha causado una serie de impactos para las personas, la agricultura y los ecosistemas en todo el estado. La megasequía no actúa por si sola, y un responsable mayor es la agricultura industrial y agricultura animal con su historia de más de cien años de sobreexplotación de las aguas subterráneas, especialmente en el Valle de San Joaquín.

La sobreexplotación ha provocado hundimientos del terreno, reducción del agua superficial, disminución de la calidad del agua y niveles bajos de aguas subterráneas que requerirán décadas con precipitaciones por encima del promedio y un uso más consciente del agua para recuperarse.

La acumulación de nieve alivia algunas condiciones de sequía, pero empeora las preocupaciones por inundaciones.

Tener tanta nieve este año en las montañas trae beneficios, pero también muchos riesgos. Por un lado, es una oportunidad para beneficiar a las comunidades, agricultores y al medio ambiente. La acumulación de nieve es una forma natural de almacenamiento de agua que se libera gradualmente al derretirse durante la primavera y el verano y fluye por ríos, lagos y embalses.

Parte de ese exceso de agua se está utilizando para recargar parcialmente el agua subterránea y que pueda utilizarse durante la temporada sin lluvia. El derretimiento de la nieve podrá mejorar temporalmente la salud de los ríos y humedales, apoyando la restauración de ecosistemas que han sido impactados negativamente por años de sequía y extracciones de agua. Gran parte del agua que ingresa a a las presas incluso podría ayudar con la producción de energía hidroeléctrica a medida que California avanza hacia un futuro energético más limpio y sostenible.

Por otro lado, aunque las lluvias y la acumulación de nieve han reducido la presión sobre el déficit de agua del estado y las emergencias por sequía, también han desencadenado una serie de complicaciones. En la parte sur de la sierra (Southern Sierra ) hay tres veces más nieve del promedio (Figura 2) y si se desarrollan lluvias intensas y altas temperaturas durante primavera y las primeras semanas del verano, el aumento del volumen de agua puede causar desbordamientos de ríos, presas y diques, inundando comunidades y tierras agrícolas cercanas.

Figura 2. Equivalente de agua en nieve en Sierra Nevada de California. Proporcionado por el California Cooperative Snow Survey (https://cdec.water.ca.gov/snowapp/sweq.action).

Las vidas de las personas en comunidades como PlanadaAllensworth y Pajaro han sido perturbadas por inundaciones que arrasan sus comunidades y destruyen pertenencias y recuerdos. La devastación es especialmente desgarradora para personas indocumentadas, quienes ya luchan con el temor constante de exposición y deportación, lo que agrava aún más la angustia emocional. Frente a la adversidad, estas comunidades han mostrado una solidaridad notable, tendiendo una mano a los demás.

Las inundaciones también han afectado a los agricultores que han perdido parte de su producción agrícola. Desde frutas afectadas por granizo en el Valle de San Joaquín hasta almendras afectadas por el frío y el viento en el Valle de Sacramento y fresas dañadas por inundaciones en el Valle de Salinas, el clima extremo ha tenido un profundo impacto en el sector agrícola.

Los agricultores en estas áreas enfrentan pérdidas financieras y nuevos desafíos mientras se preparan para otra temporada de siembra. Granjas pequeñas y medianas, que tienden a ser negocios familiares a menudo tienen menos recursos para soportar daños y no tienen el lujo de prepararse para la próxima temporada de cultivo.

Las mismas inundaciones están perturbando la vida de miles de familias de trabajadores agrícolas que dependen del trabajo en el campo como su principal fuente de ingresos, incrementando las desigualdades que experimentan durante la temporada seca y de calor extremo. Con campos inundados y cultivos dañados, las oportunidades laborales se han vuelto escasas, lo que lleva a pérdidas salariales significativas e inestabilidad financiera.

Si bien algunos agricultores pueden recibir seguros de cultivos para compensar sus pérdidas económicas, estas compensaciones no se extienden a los trabajadores del campo, quienes a menudo viven de cheque en cheque y ahora luchan aún más para pagar necesidades básicas como alimentos, vivienda y atención médica.

Además, el desplazamiento de familias debido a las inundaciones puede resultar en que los niños falten a la escuela y experimenten interrupciones educativas. El impacto psicológico de tales eventos traumáticos no debe subestimarse, ya que las familias enfrentan incertidumbre, estrés y la perspectiva de reconstruir sus vidas.

Los trabajadores agrícolas en California muchas veces provienen de comunidades inmigrantes y a menudo enfrentan barreras adicionales para acceder a servicios de apoyo o asistencia gubernamental debido a barreras del idioma, estatus migratorio o falta de conocimiento sobre recursos disponibles. Estos desafíos aumentan el estrés y la presión en los trabajadores y sus familias ante estos desastres, resaltando aún más la necesidad de sistemas de apoyo inclusivos e integrales para mitigar la crisis.

Lamentablemente, el final de la temporada de lluvias en abril o mayo no significará que las comunidades estén a salvo. Toda esa nieve actualmente en la Sierra se derretirá eventualmente y seguirá presionando la infraestructura de almacenamiento de agua y control de inundaciones. 

Incluso después de las inundaciones, hay una multitud de preocupaciones sobre las comunidades afectadas, como la proliferación de moho que puede volver viviendas inhabitables. A medida que las aguas de las inundaciones retroceden, dejan condiciones húmedas, proporcionando un entorno ideal para el crecimiento del moho dentro de las viviendas y otras estructuras.

La presencia de moho no solo compromete la integridad estructural de los edificios, sino que también representa serios riesgos para la salud de los residentes, especialmente aquellos con problemas respiratorios preexistentes, alergias y sistemas inmunológicos debilitados.

Las devastadoras inundaciones que han afectado a California resaltan la necesidad urgente de una respuesta coordinada y equitativa a los desastres relacionados con el clima. Para adaptarse a los diversos impactos de las inundaciones, es crucial que los gobiernos federales, estatales y locales prioricen la salud, la alimentación, la vivienda y la educación para las personas desplazadas mientras sus hogares se secan y limpian a fondo para un regreso seguro.

Esta respuesta debe priorizar las necesidades de las comunidades afectadas, en particular los trabajadores agrícolas que enfrentan impactos desproporcionados y barreras para acceder al apoyo.

 

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